¿Y usted a qué religión pertenece? Esta es una pregunta que nos hacen con frecuencia. Vivimos en un país donde el 51% de la población se identifica como católica romana practicante, así que la pregunta resulta natural, especialmente porque es evidente que nuestra práctica es diferente. Mi respuesta suele ser sencilla: “Soy Católico Apostólico Bíblico, pero no Romano”. A veces es interesante observar la reacción que provoca esta afirmación. La siguiente pregunta casi siempre es: “¿Podría explicarlo?”
La respuesta es simple. Soy católico en mi fe porque la palabra “católico” significa “universal”. En ese sentido, me identifico con la fe universal en Dios, el Creador; en Su Hijo, Jesús el Cristo; en Su Santo Espíritu, como sello de mi redención; y en la Biblia, como Su revelación a la humanidad.
Soy apostólico porque procuro vivir y enseñar conforme al ejemplo de los Apóstoles de Jesús el Cristo. Soy bíblico porque busco aplicar las enseñanzas claras que se encuentran en la Escritura. Pero no soy romano porque considero que la iglesia de Roma se ha distanciado significativamente de las enseñanzas de Jesús el Cristo y de Sus Apóstoles, dando prioridad a tradiciones humanas por encima de lo que entiendo como la enseñanza divina.
Por eso lo expreso de manera directa: soy Católico Apostólico Bíblico, pero no Romano. Un concepto sencillo que refleja una convicción profunda.
